Ferrer i Guàrdia, pedagogo libertario y fundador de la Escuela Moderna, revolucionario librepensador y comprometido luchador por el saber humano, una de esas personas que la historia de España nos condujo a olvidar. Aprovecho para dedicarle unas líneas en esta bitácora, ya que el pasado 13 de octubre, pude asistir al local sindical de la CNT, donde tuvieron lugar una serie de actividades para resucitar en nuestra memoria la controvertida figura de Ferrer y su denodada carrera como pedagogo.
En el transcurso de mi carrera universitaria he conocido distintas tendencias dentro de la disciplina de la pedagogía que me han interesado mucho, como la educación popular de Paulo Freire, sin embargo, ninguna me llama tanto la atención como la teoría de Ferrer. Nacido alrededor de 1859 en el seno de una familia monárquica y católica, Ferrer se opuso constantemente a los dogmas de su tiempo y desarrolló una fuerte capacidad crítica que lo condujo a morir por sus ideas. Desde su juventud estuvo comprometido con la política española y la I República (más adelante rechazaría la postura de los republicanos), en esa época estudió la doctrina de Pi i Margall y las tesis internacionalistas. Con el paso del tiempo, se vinculó con la logia masónica de Barcelona. En 1886 apoyó el pronunciamiento militar del General Villacampa, partidario de Luís Zorrilla, por lo que tuvo que exiliarse a París tras su fracaso. Allí comenzó su tarea pedagógica impartiendo clases de español. Durante estos años se fueron conformando sus ideas políticas más influyentes y cambió su postura republicana por la anarquista. Realizó viajes por toda Europa donde se relacionó con conocidos anarquistas, llegando a conocer a Kropotkin. Tras la muerte de su adinerada alumna, Ernestina Meunier, con la que tenía una estrecha relación sentimental, recibió una considerable fortuna como herencia, ese dinero lo empleó en España para lanzar su proyecto: la Escuela Moderna.
Ramon Casas i Carbó, pintor modernista catalán, retrató algunos de los más importantes sucesos de esta época convulsa. La Semana Trágica fue uno de ellos, y sus consecuencias serían fatales para Ferrer.
En el número 70 de la calle Bailén de Barcelona se situó la Escuela Moderna, donde se impartían clases bajo pedagogía libertaria, pero la nueva enseñanza ideada por Ferrer llegaba más allá, desarrollando actividades complementarias, como la escolarización de adultos, por las tardes, o desarrollo de los hábitos de higiene en los jóvenes, algo muy necesario por aquellos años. La enseñanza era mixta y funcionaba más allá de las aulas, los profesores acompañaban a sus alumnos a las industrias, donde trabajarían siendo adultos, o a la naturaleza, donde les mostraban el conocimiento científico práctico. Ferrer suprimió los exámenes y fomentó la solidaridad en vez de la competición, además de desterrar la religión de las aulas, fomentando el pensamiento libre e individual, enfocando toda la tarea pedagógica en el desarrollo integral del niño. Asimismo se publicó un Boletín sobre la escuela y apareció una editorial que publicó libros que atendían a la nueva filosofía educativa, entre los autores implicados figuraban prestigiosos investigadores como Santiago Ramón y Cajal (premio Nobel de Medicina 1906), Odón de Buen (primer oceanógrafo español) o Elisée Reclus (autor de los dos mejores tratados de la historia sobre geografía humana y geografía económica). Como muestra de la capacidad creativa de Ferrer y su conciencia inconformista, pongo de ejemplo un tipo de actividad que desarrolló en su Escuela Moderna: los domingos por la mañana convocaba una serie de encuentros en los que tenían lugar actividades lúdicas relacionadas con la enseñanza, así como desayunos y conferencias. Estas reuniones con alumnos y padres, integrantes, de la Escuela Moderna o no, repercutieron en la afluencia de fieles a las iglesias, con notable éxito para Ferrer, que no pretendía otra cosa que liberar a las personas del oscurantismo religioso en el que estaban sumidas. En una ocasión, varias iglesias de Barcelona se pusieron de acuerdo en hacer sonar sus campanas al mismo tiempo durante uno de esos actos pedagógicos para interrumpir las conferencias.
Diario con la noticia del fusilamiento
Semejantes hazañas a favor del pensamiento libre se granjearon la enemistad de los sectores más reaccionarios en la sociedad de la época y, tras los acontecimientos de la Semana Trágica, así como la vinculación de Ferrer con Mateo Morral (anarquista que atentó contra Alfonso XIII, fallando desafortunadamente), condujeron al asesinato de Ferrer por parte de la autoridad el 13 de octubre de 1909 en Montjuïc. No obstante, la Escuela Moderna siguió funcionando en distintos lugares de España, como Málaga, antes de su desaparición con la llegada del franquismo. Sin duda, Francesc Ferrer i Guàrdia es una figura que representó el inconformismo, solidaridad y cuestionamiento social, en un tiempo convulso de nuestra historia, figura que deberíamos reivindicar aún más hoy día, pues su memoria nos puede ayudar a oponernos a la ignorancia, un monstruo que Ferrer combatió durante toda su vida, pero que nuestro compromiso como seres humanos puede llegar a derrotar.
Para conocer más sobre Ferrer:
Documentales en el foro de Rebeldemule.org



6 comentarios:
La escuela moderna de Ferrer i Guàrdia de entonces aún hoy día sigue estando adelantada, es difícil imaginar las dificultades que debió tener en su tiempo. Ojalá algún día la educación sea como querían impartirla los intelectuales de la escuela moderna. Pero la educación no es baladí, para el Sistema la adecuación de ésta a sus intereses es fundamental.
Te doy la razón, colega. La educación es un pilar fundamental de la democracia, pero los Estados utilizan su poder legislador para controlarla. No hay más que ver la actualidad: el llamado Plan Bolonia.
Es que la educación ya quitó mucho poder a los gobernantes de antaño, los de hoy en día no quieren seguir perdiendo poder ante la gente cultivada.
Y el plan de bolonia una auténtica basura, de hecho no sigo con la carrera xq me van a suponer demasiados cambios y no me da tiempo a terminarla antes de que entre en vigor el plan :S
Con Bolonia tendrás que terminar la carrera antes del 2015, de otra manera te adaptarán los creditos actuales a los de tu correspondiente grado, lo que puede ocasionarte tener que cursar más asignaturas. No obstante, el año que viene podrás ingresar en el nuevo proceso si así lo deseas, opción más acertada si no has cursado y aprobado ya demasiadas asignaturas.
Otro día profundizaremos en las distintas lecturas que se le puede dar al Proceso Bolonia, de antemano puedo afirmar que no estoy de acuerdo con muchos de los cambios que el Estado español va ha formalizar con el cambio de plan.
Pues probablemente si decido seguir con la carrera me matricule en el nuevo plan porque yo voy a tardar más de 6 años en sacarme la carrera seguro ya que con 9 horas diarias de trabajo (sin contar horas extras) no puedo con más de 6 o 7 asignatuas por año... este año voy a darlo por perdido y el año q viene empezaré dsd 0...
Trabajar y estudiar es una ardua tarea, de por si, Informática es difícil, ya ni te cuento currando. Tómatelo con filosofía, colega.
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