viernes, 9 de enero de 2009

Ateo practicante

Ahora que no pueden echarnos a la hoguera, nos desquitamos

A poco de nacer, concretamente a los tres meses de mi llegada efectiva al mundo, mis padres, con la gran benevolencia y abnegación que siempre les ha caracterizado, tomaron una decisión con el fin de alcanzar mi máximo beneficio. No obstante, con el paso de los años, esa decisión se tornó a todas luces, equivocada. Mi bautizo fue una ceremonia rigurosamente ineludible, dadas las características sociales de la época (año 82 del siglo pasado), por lo que comprendo la postura de mis progenitores, sin embargo, los avatares de mi vida me han conducido por los derroteros de la razón y el ateísmo. Hace ya un par de años que tomé una decisión para subsanar ese error de mis padres, decisión de la cual me enorgullezco, pese a las duras consecuencias que ha tenido. La apostasía, no fue sólo una complicación burocrática, un enfrentamiento entre yo y la institución católica, además trajo consigo el sufrimiento de la persona que más he admirado y amado en el mundo. Sin embargo, la apostasía resultó ser una necesidad, pues en el plano ético, encontraba una fuerte contradicción en mi naturaleza: era ateo, pero oficialmente católico, criticaba denodadamente el catolicismo, pero figuraba como creyente ante las instituciones. Hoy día, afortunadamente, ya está solucionado, pese a todo lo que puede ocasionarme en el futuro mi postura ante las religiones.

¿A quién vais a llamar?

Esta prolongada introducción autobiográfica viene a colación del tema que quiero tratar en este post, que no es otro que el ateismo tal y como yo lo entiendo: una postura filosófica activa ante la sociedad. Ateísmo es falta de religión, no sólo negar la religión, pues existen religiones que niegan la existencia de algún dios. Por tanto, el ateísmo es una filosofía para comprender la realidad, tal y como hacen los religiosos con lo sobrenatural. Sin embargo, el ateísmo se caracteriza por el escepticismo y el cuestionamiento constante (así como el empirismo), lo que resulta congruente con la ciencia y la razón, enemigos de la fe. Mientras las religiones se basan en creer unos postulados sin comprobarlos, el ateísmo necesita otro tipo de actividad por parte del individuo: constatar la realidad, lo que se traduce en obtener y contrastar información, además de situarse en otros puntos de vista. Por lo tanto, una persona que afirma ser atea, pero que no tiene ningún interés en conocer religiones o culturas, que no cuestiona aquellas afirmaciones surgidas de la religión o que no tiene un conocimiento somero de la historia y su contexto, está en la misma posición que un creyente no practicante. Resumiendo, el ateismo no debe ser una postura arbitraria o caprichosa, tampoco es, como nos quieren hacer llegar desde el ámbito religioso, sencilla o cobarde. El ateismo trae consigo complicaciones para un individuo, debido a la configuración actual de las sociedades, pues consiste en una catalogación contraria a distintas élites.


¿Cuál es vuestra opinión? ¿Cómo veis el ateísmo? ¿Se puede ser ateo figurando en las filas de una religión o, al contrario, con hablar y pensar como ateo, ya es suficiente? ¿Debemos, los ateos, criticar la religión en todas ocasiones, incluso ante creyentes respetuosos con nuestra filosofía? Espero que respondáis estas y otras cuestiones. Si os da la gana, claro está.


6 comentarios:

Paco dijo...

Voy a responder ordenadamente a las cuestiones que propones para expresar también mi opinión:

¿Cómo veis el ateísmo?

Coincido altamente con tu definición del ateísmo. Aunque, en un sentido estricto, se refiera a la no creencia en Dios (o, por extensión, en un conjunto de dioses), puede ser perfectamente válido como no creencia en ninguna religión, incluso las que están más basadas en lo espiritual que en el culto a una divinidad, como el Zen. Las razones del ateísmo pueden ser diversas, sea por incredibilidad, de aquel que no se lo traga, incluso aunque lo intente, sea por convicción, de aquel que ha reflexionado sobre ello y tiene una concepción materialista del universo, es decir, negando la existencia de otro plano del universo, en este caso un plano espiritual, o por lo que sea.

¿Se puede ser ateo figurando en las filas de una religión o, al contrario, con hablar y pensar como ateo, ya es suficiente?

Quizá depende del tipo de ateo, si consideramos como tales a los pasotas a los que la religión ni les va ni les viene. Pero quien tiene unas reflexionadas convicciones ateas no debe dejarse utilizar por ninguna institución religiosa, máxime si es contrario a éstas.

¿Debemos, los ateos, criticar la religión en todas ocasiones, incluso ante creyentes respetuosos con nuestra filosofía?

Partiendo de que el respeto a las ideas personales siempre ha de ser recíproco, creo que el ateo siempre debe estar abierto al debate y a cuestionar la religión. Siempre que los demás estén abiertos al debate, claro, pues igualmente a los ateos no nos agrada que nos asalte un religioso con ansias proselitistas. Quizá, en buena parte, es éste el problema, que la mayoría de creyentes se cierran al debate, no vaya a ser que la crítica a su religión les vaya a llevar a cuestionarse su fe.

Adriano Díaz dijo...

Bueno, antetodo gracias por tu completa respuesta, te has explayado.

Mi punto de vista es similar al tuyo, excepto en la última cuestión, pues opino que muchos creyentes no gustan de mantener distusiones con los ateos, no porque se "cuestione su fe" si no, por diversas razones. Algunos no tienen ideas bien formadas o planteamientos razonados y se mueven por el más puro dogmatismo (así hay muchos ateos también). Estas personas ven un estorbo dialéctico el hecho de argumentar o exponer conceptos de un modo complejo. Por mi parte, respeto todas las opiniones, pero si nos enfrascamos en disertaciones, ¡hay que poner toda la carne en el asador!

McAllus dijo...

¿Cómo veis el ateísmo?
Yo lo veo como no creer en dios (o dioses) pero no negaría con él otras religiones más espirituales o basadas en el individuo.
¿Se puede ser ateo figurando en las filas de una religión o, al contrario, con hablar y pensar como ateo, ya es suficiente?
Yo creo que si, al menos soy ateo pero sigo inscrito en la iglesia... y si os preguntáis xq: quizás porque soy un poco vago y no he apostado pero como ahora en la declaración de la renta ya no das nada a la iglesia si no quieres y tampoco termino de salirme xq algún día una mujer querrá que nos casemos por la iglesia y yo en eso cedería porque no es un problema para mi... eso sí, en lo que no cedería sería en bautizar a mi hijo, no le haría lo mismo que me hicieron a mi...

¿Debemos, los ateos, criticar la religión en todas ocasiones, incluso ante creyentes respetuosos con nuestra filosofía?
Debemos debatir siempre que se nos lleve al debate, siendo respetuosos quien lo es con nosotros y tajantes y crueles con los que no. SI bien es cierto que los que no son respestuosos, suelen cerrarse en banda y no hay lugar al debate porque te saltarán mal siempre...

Adriano Díaz dijo...

Respecto a lo que dices del matrimonio, una de las principales consecuencias que me ha traído la apostasía ha sido el conflicto con mi pareja (católica) por culpa de mi decisión.

Sin embargo, por respeto a mí y mis ideas, haciendo gala de una gran abnegación, comprendió en su momento mi postura y, estoy seguro de que haría todo lo posible para que nos casemos por el rito mixto cristiano. Efectivamente, existe un rito mixto para el matrimonio: se pueden casar musulmanes/católicos/judíos/ateos. En mi caso, por respeto y admiración hacia los ideales de mi compañera, accedería a compartir el rito del matrimonio, aún sin ser católico y sin tener que renunciar a mi ateismo. No obstante, para que un sacerdote católico auspicie la ceremonia, el intercepto puede pedirte a cambio que te comprometas a bautizar a tus hijos y no interferir en la fe de tu pareja. Así son de majos, qué le vamos a hacer.

McAllus dijo...

Puedo apostatar después de casarme?? o quedaría anulado el matrimonio??

Adriano Díaz dijo...

Claro que puedes apostatar tras tu matrimonio, pero éste quedaría efectivamente anulado, pero sólo el religioso que, a efectos legales tiene las siguientes repercusiones: ninguna. El Estado sólo reconoce el matrimonio civil, aquel procedimiento jurídico que atestigua que estás casado con alguien.

Adrmitamos que la mayoría de las personas quieren casarse por hacer realidad su sueño de la hermosa boda, con toda la parafernalia. Incluso a mí me parece una idea tentadora, un hermoso ritual donde queda patente el amor de la pareja ante su familia y la sociedad. Aunque es un concepto muy superficial, hay gente que lo hace por convicción, lo cual es más que respetable.

Una vez realizada la ceremonia y el festejo ¿tiene alguna otra repercusión el matrimonio católico? Pues no, a no ser que seas católico practicante (y aún así tengo mis dudas, pues con la comunión hay confirmación, no así con el matrimonio). Vaya, que quedaría anulado, pero recuerda que tú te casas por la iglesia para no hacerle el feo a tu posible pareja católica, ¿no es así? Pues nada, haces tu boda, le das el gusto y luego, te lo das tú apostatando. Tranquilo que no va a ir ningún sacerdote a tu casa para decirte, a ti o a tu esposa: "¡Su matrimonio queda anulado, a partir de ahora viven en el pecado y la ignominia, traidores, más que paganos!".

De hecho, fíjate que si una pareja se divorcia, no tiene que anular su matrimonio por la iglesia. Tal es la enorme importancia y tremenda repercusión que tiene el matrimonio católico. A efectos reales, prácticos y legales: cero patatero.

Eso sí, a lo mejor nos llevamos un chasco cuando muramos y aparezcamos en el infierno o el purgatorio, rodeados de niños sin bautizar.