Saludos, este es mi primer mensaje en mi primer blog, espero que os guste. Os agradezco que escribáis cualquier cosa se os ocurra, siempre es hermoso saber la opinión de un amigo, así que no os cortéis. Personalmente, nunca me han gustado estas cosas, me refiero a todo lo que es on line, soy un firme defensor de hacer todo cara a cara, pero tampoco un enemigo de las nuevas tecnologías, que tanto han contribuído en nuestras vidas. Sin embargo, hoy día no eres nadie si no te embarcas en el uso de estos nuevos recursos. Todo el mundo se ríe de la tecnoignorancia, ¿no sabes usar una PDA, móvil de última generación con cámara y bluetooth o no tienes un blog donde colgar tus eyaculaciones mentales? Pues todos te mirarán por encima del hombro, a sabiendas de que hay monos de laboratorio más puestos que tú. Así que, yo no voy a ser menos que nadie, mucho menos que un primate, para eso ya está Enrique Búmbury, y publicaré en internet un erudito blog con mis múltiples chorradas, para contribuir con la polución informativa y la heterogeneidad de inutilidades que abundan en la red.Para empezar a colmar vuestras mentes de conocimiento inútil, voy ha hablaros de una experiencia sensual que viví en uno de mis viajes a México: LA CATA DEL PULQUE. ¿Y qué coño es el pulque? Bien sabe Dios que el mundo está lleno de bebidas alcohólicas que nublan nuestras mentes, el pulque es una de ellas, de las más ricas, dicho sea de paso. Nutritivo, exquisito y alcohólico, este blanquecino y espeso néctar echa para atrás, de primera hora, dada su consistencia y aspecto, que evoca ciertos fluidos masculinos. No obstante, esto no ha de asustarnos, sobretodo porque llevamos comiendo plátanos, pepinos y nabos toda la puta vida y no nos vamos a poner exquisitos ahora, que nos ha costado un dinerillo el viaje a México. La primera vez que me ofrecieron un vaso de pulque, pensé: -mierda, como esto sea una broma, no me va a hacer gracia-. Afortunadamente, no lo fue, así que me eché al gaznate el denso líquido blanquecino y, ¡oh! ¡Qué sorpresa! No sabe tan mal. Y digo, «tan mal», porque al principio es normal de que os sepa regularcete, sin embargo, trago tras trago, le vas cogiendo el gustillo a la cosa, y es que el pulque, como todo en la vida, al principio no mola nada, pero luego, no veas que vicio le pillas (excepto al fornicio, que eso mola desde el primer contacto). Bueno, pues tras unos vasillos de pulque, ya andaréis mamados, con suerte también borrachos, y os parecerá cosa fina, pues es una de las bebidas más exquisitas que han surgido de un vil matojo, el maguey. Y es que, del maguey, en México, es como en España con el cerdo, que se aprovechan hasta los andares. ¡Menudos andares da el pulque! Recuerdo una mañana, desayunando, en compañía de mis queridos suegros, metiéndome entre pecho y espalda mis pulcazos y mi barbacoa con salsa verde. ¡Cómo adoro mi otra patria!
Ahora comprenderéis el infame título de mi blog. No podía ser de otro modo. Por ello, ahí os dejo una instantánea de la careta que se me quedó cuando engullí mis primeros tragos de pulque, aunque fue en vaso y no en lata, como sale en la foto, pero los rasgos son tales y como se muestran. Para el lector ávido de conocimiento etílico, dejo este enlace con más información sobre la deliciosa bebida, aunque lo mejor es animarse a probarla para deleitarse con su exquisito sabor. Close and personal.

2 comentarios:
Bueno, es una alegría que te hayas unido al mundo d los blogs xq tú escribes d puta madre y se t va la cabeza con gran facilidad XDDDDD
Estoy seguro d q todos disfrutaremos con tu blog
ea!! mas vale tarde que nunca, te dejo un listado de pulquerias que obtuve del blog: http://pulquenuestro.blogspot.com y que decidí plasmar en google maps, por si algún día regresas a México y no sabes que pulquería te queda cerca.
saludos, Pulketo
http://bit.ly/wtXb7
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